Caballeros Templarios  E-Mail

Para iniciar nuestro viaje es necesario conocer un poco más del Tiempo Medieval y Los Caballeros Templarios.

En el año 1118 unos jóvenes Cruzados franceses nueve en total, Fugues de Payns, que fuera el primer Maestre de la Orden, Godefroy de Sain-Omer junto a André de Mont-bard, entre otros, este último tío de Bernardo de Claraval, fundan una sociedad poniéndose bajo la tutela del patriarca de Jerusalén Balduino IIº. Recibieron cobijo en un ala del Templo de Herodes, construido sobre el antiguo Templo de Salomón. “Pobres Caballeros de Cristo y del Templo del Rey” fue el nombre que adoptaron, precisamente por esa ubicación que les fue concedida en el Monte del Templo, nacieron:

Los Caballeros Templarios

En la versión oficial fueron la imagen de los Defensores de la Fe luchando contra el Islam y protegiendo a los peregrinos que iban a Tierra Santa. Pero también como parte de la apasionante leyenda sobre Los Templarios, se supone que durante nueve años, y sin aumentar el número de sus componentes que curiosamente eran nueve lo que nos acercaría a su relación con la cábala, se dedicaron en realidad a buscar el Arca de la Alianza o el Santo Grial descubriendo secretos fundamentales sobre el Cristianismo, que les dio la fuerza que originó el poder que ostentaron.

Pedro de Queralt fue uno de ellos. Quizá fue uno de los más consecuentes con los principios de la Orden, lo que le valió el apodo de “Corazón de Roble”, guerrero feroz con los enemigos de la fe y cordero con sus hermanos y superiores en el convento, como mandaban los preceptos de San Bernardo. Fue custodio personal de la Espada de El Cid por mandato de su Rey Jaime Iº.

La fama de Los Templarios se extendió como pólvora en un mundo arrasado por las guerras de religiones. Los Monjes Guerreros, bendecidos por la Iglesia Católica y protegidos por el mismísimo Papa, hicieron que, sin tardar, muchos Reyes y Nobles enviaran a sus hijos a que ingresaran en la más "brillante Orden Religiosa y Militar" destinada a ganar el reino de los cielos”.

Fue precisamente en El Bajo Maestrazgo, llegando hasta la ciudad costera de Peñíscola donde se apagó la luz del poder de Los Caballeros Templarios. Ese poder duró hasta el 13 de Octubre de 1307, fecha en que el Papa Clemente V y el Rey Felipe El Hermoso de Francia en una diabólica maniobra, deseosos de hacerse con el gran secreto que poseían y apropiarse de sus inmensos tesoros, disolvieron la poderosa Orden. Durante 7 años fueron acusados de herejes, perseguidos, juzgados y ejecutados por la misma Iglesia que los encumbró. Aún hoy, en base a aquel fatídico día, se conserva la superstición de que el viernes 13 es un día de mala suerte. Mucho de su historia quedó, en los siete siglos que siguieron a merced de las leyendas e intereses políticos y religiosos.

Y aquí comienza nuestro camino por El Maestrazgo, tierra de Los Caballeros Templarios. Un lugar de belleza inigualable donde la generosidad de la naturaleza está presente en cada rincón. Antiguas civilizaciones prehistóricas dejaron sus señas en magnificas muestras de pinturas rupestres e increíbles yacimientos de restos fósiles de Dinosaurios. Podremos visitar los antiguos poblados íberos y romanos que también perpetuaron su huella en El Maestrazgo.

El Tesoro de Los Caballeros Templarios

¿Dónde está el legendario tesoro de Los Templarios? La leyenda dice que el rey Felipe el Hermoso de Francia no pudo jamás encontrarlo. ¿En qué lugar fue depositado por Los Caballeros? Aún el misterio rodea todas estas preguntas que llevan ya más de 7 siglos sin respuestas.

La Orden de Los Templarios era inmensamente rica a pesar de los votos personales de sus integrantes que abrazaban la castidad y la pobreza como razón de vida.

La noche del fatídico asalto al Castillo del Temple en París por el rey Fernando, el cual debía una gran cantidad de dinero a la Orden, lo hizo no sólo con el afán de apoderarse del Tesoro sino dispuesto a fundir el oro que guardaban y que triplicaba todo el oro del reino.

Pero existe la certeza que el Rey no logró sus objetivos, ya que después de la destrucción de Los Templarios siguió extorsionando y expoliando a los banqueros lombardos y judíos para procurarse algo de dinero.

Días antes de la detención, el Maestre Jacobo de Molay había encargado destruir ejemplares de las reglas del Temple que contendrían secretos relativos a la Orden. Por esa razón las acusaciones nunca pudieron ser probadas.

No obstante, cada paso que dé el viajero por el Maestrazgo tendrá latente la vieja pregunta que hasta hoy esta sin respuesta: ¿Será posible que tan inmensa fortuna y secretos puedan estar aquí, debajo de mis pies?

 
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